Estos son algunos de los especímenes que tengo bajo mi cuidado y protección...
Darse...no de a gotas, sino que con todo lo que se es. Compartirse y de ese modo encontrarse. En eso estoy, para eso está este espacio...desde aquí les espero.
jueves, julio 13, 2006
Invitación
Entra
pero antes
deja tus sombras en el alféizar.
No permitas que pasen,
no dejes que nos quiten nuestra luz.
Nada debe oscurecer nuestros destellos,
nada debe opacar las caricias multicolores que van a nacer.
No dejes que tus dolores se apropien de este sueño.
Ven,
Traspasa el alfeizar de mi puerta,
juega tus apuestas, pero empieza con un nuevo mazo,
deja que seamos nosotros,
nadie más, quienes siembren y cosechen,
deja que seamos nosotros los que abramos las ventanas de un hogar.
deja, permite que la luz entre,
recibe los dones que quiero darte, este afecto,
recíbeme en tí..
Entra a mi casa.
Construye tu hogar en mi.
martes, julio 11, 2006
Hola
No sé si alguien lee esto, pero quiero contarles mi última rayadura de mente. Tengo la hipótesis de que ahora que las mujeres están tan empoderadas, es momento de que los hombres se pongan las pilas y hagan lo suyo.
Todavía no tengo claro qué significa eso... pero me da vueltas...
martes, julio 04, 2006
Buenas noches
Buenas noches
Se apaga Santiago, y mi esperanza arde bajo la piel...
Nadie sabe dónde amanecerá para el alma, yo sé que ahora puedo esperar amanecer...
Vuelvo
No son sino
Las palabras no son significante y significado
sino vehículos cargados
Las palabras no son seres inanimados
sino bailarinas y cantantes inspirados
Las palabras no son lo que lleva el diccionario
sino lo que corre de voz en voz y de alma en alma
Las palabras no salen de mi voz
sino de mi luz y de mi sombra, de lo que he sido, soy y sueño ser
Las palabras no son el tiempo
sino solo su memoria
Las palabras no mueren en el silencio
sino que lo habitan, esperando
Exuo
Santiago
Y que al final ir o venir, volver o partir, ser o parecer, se vuelven todos una misma cosa. Santiago no perdona al que se aleja de la patraña. Santiago me condena.
Una cadena perpetua de luchas constantes, de batallas, de gruñidos... todos ellos sin una meta evidente, sin un fin, vacíos. Mi plan es tan mezquino.
Soy Vicente o quizás Mauricio, José, Pedro, Martín o Diego. No importa si voy solo, nadie puede reconocer mi nombre y separarme de los otros en las avenidas llenas de gente. Nadie puede saber quien soy. Nadie lo sabrá.
Soy un hombre devorado por esta urbe atragantada con su propia existencia. Soy un hombre que no empieza y que no termina, soy un hombre.
Hace ene tiempo...
Vamos andando ahora sí, más pa´delante que pá tra.
Estoy contenta, por fin saqué el último mal de amor que me apremiaba... ya era hora. Alegría, alegría!!!
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