Revisé los archivos de este blog y también los de mi correo, en un afán de recordar. Es importante mirar atrás.
Me siento apagada, con menos ideas, algo resignada.
Creo que me comenzó cuando estuve pensando que siempre he andado tan acelerada por la vida. Con pánico a no llegar a ser quien quiero, a no estar con quien debo, a no cumplir con mi rol.
Tanto apuro, y muchas veces, tantos errores…¿para qué? Esa chapa, “todo o nada”, más bien parece “ahora o nunca”.
Ya no quiero seguir corriendo. No quiero andar desbocada. Quiero conservar la fe que me queda.
Me siento poderosa, pero desconsolada. Con el alma medio frágil y un tanto sola.
Supongo que es un tema.
Algo debe provocar en el alma la vida que le he dado. No por nada he sido una mujer separada de 22 años. Algo pasa.
En estos momentos de tantas dudas, estoy intentando solo disfrutar, dejar de perseguir, esperar que lo que anhelo venga a mí.
Es raro, es una actitud que nunca he tenido: esperar.
Pero quizás sea un buen consejo (si, me lo dijo un amigo cuando celebrábamos su cumpleaños), necesito reponerme y aprender que la vida es lo que me pasa ahora.
No obstante esta decisión, continúo sintiendo que mi corazón late en la esperanza.


