Darse...no de a gotas, sino que con todo lo que se es. Compartirse y de ese modo encontrarse. En eso estoy, para eso está este espacio...desde aquí les espero.
martes, enero 13, 2009
Sensaciones
martes, enero 06, 2009
2009
Este año se me hace como otro trecho en un camino cuyo fin se cierne sobre todos.
Tengo la sensación que muchas cosas trascendentes ocurrirán…
En mi pequeña isla de afectos: mi cumpleaños Nº 31 y el 13 de mi hija…muchos recuerdos se me agolpan en el cuerpo y saturan mi alma. Abrazarla ahora me hace sentir algo de asombro ya que aún espero a esa pequeñita, aún pareciera que debiera agacharme para estar cerca de ella. Pero no es así. Y en las noches la observo, y se me aparece la pequeña que fue, esa que se aferraba a mi oreja para dormir. Esa que cargaba en mis brazos. Y ahora veo a esta mujer en ciernes, a esta bella Luna, llena de misterios y palabras que me sorprenden constantemente. Leo sus letras y me encanta lo que hallo en ellas. Veo su rostro y pareciera que he hecho algo provechoso con los días que me han dado.
Y luego amplío el círculo y me encuentro con otros afectos, todos ellos preciados y fundamentales. Y más allá está el trabajo que también me dio algunas victorias y me plantea nuevos desafíos.
Pero, hasta ahí llegan mis confianzas. Le temo al mundo. Temo la emoción reinante, esta especie de hálito ambicioso e individualista. Temo a la vanalidad de los discursos, a la falta de ética colectiva, de proyectos conjuntos. Temo a nuestra falta de temor, a esa insensata gallardía con que nos apropiamos del mundo, donde cada cual toma lo que quiere, porque se siente con el derecho a hacerlo.
Recién hablaba con un amigo, que ayer tuvo un incidente en la autopista, por culpa de la caída de un objeto desde otro auto…nada grave ocurrió pero me contaba, que el conductor del otro auto, no le dijo nada, ni disculpas, ni nada. Como si no hubiese puesto en riesgo la vida de todos quienes iban en el auto…¿se puede ser así se bestia?
Es como si hubiésemos apagado nuestra empatía y responsabilidad, como si todo atisbo de conciencia estuviese olvidado o relegado a nuestros hogares.
Y de trasfondo de esta sinfonía macabra, se escucha un rumor sordo, de almas dolientes, solas. Lejanas unas de otras. Porque claro, tanto individualismo, no puede traer más que dolor. Somos con los otros. Pero estamos tan lejos de ellos. No queremos ni pensar en eso.
Y así se da en todos los niveles. Todos luchan por su metro cuadrado, personas, empresas y países.
Tengo miedo del futuro. No tanto por mi, no puedo quejarme, he tenido mi cuota de amor y risas, de abrazos y despedidas y he aprendido.
Más temo por esa bella Luna, que recién se encumbra en el mundo, que recién está abandonando el capullo y descubriendo quien será. Temo que no tenga tiempo suficiente. Temo no poder protegerla de lo que el tiempo traiga sobre nosotros.
viernes, diciembre 19, 2008
Obsesión
Qué año de mierda había tenido. Ninguna conquista, solo batallas sin fin, sin inicio ni final. Solo mantenerse pendiente de la lucha.
Había vagado por un año gris. Lleno de dudas. De esquinas tristes. De rostros despidiéndose y miradas indiferentes.
Se había lanzado en picada a buscar lo que su corazón anhelaba pero se había estrellado contra un no rotundo.
Desde entonces trataba de sacarse ese afecto del sistema…incluso incursionó en algunos lechos, intentando revertir su suerte.
Pero ni ellas lo llamaban ni le hacían olvidar a aquella que le había dejado sin la luz que le daba la esperanza de su afecto.
Así se había dedicado a vagar durante el año.
Seguía haciendo lo mejor posible su trabajo, esmerándose en ser la mejor persona posible, pero dentro de él un murmullo le repetía constantemente que algo faltaba. Que cada acto, cada palabra, carecía de su presencia. Estaba, pero su ser se había perdido hace tiempo en un deseo imposible.
Así fue empeorando.
Se le comenzó a aparecer por las noches. Despertaba en la semipenumbra de su cama y allí estaba. Casi podía tomar su largo cabello entre sus manos y deducir las suaves curvas de su silueta a través de las sábanas de su cama. En silencio se quedaba observándola, sintiendo su aroma y la calidez de su cuerpo. Ansiándola pero sin el valor de tocarla, por temor a que se desvaneciese. Se quedaba así, reverenciándola, amándola con cada célula de su triste corazón, sin poder hacer más, hasta que finalmente se fundía en la tibieza del sueño.
El dulce amanecer le traía su embriagante aroma cuando su conciencia recién comenzaba a abrirse a un nuevo día. Y al abrir los ojos, rezaba, rogaba por encontrarla a su lado.
Pero los sueños habitan solo en la noche. Y ella debía huir al aparecer el día.
Y así comenzaba y terminaba toda luz.
Hasta la siguiente noche. Hasta el siguiente sueño.
jueves, noviembre 13, 2008
Me gusta
Me gustan tus besos cargados de anhelos.
Me gustan tus noches, llenas de imágenes exquisitamente tortuosas.
Me fascinan tus argumentos infinitos y
tus infinitas ganas de perseguir, no importa que sea tu cola.
Me embriaga tu olor furtivo,
invasivo, abrumador.
Me estremece tu piel, suave y tibia,
mientras mis manos se cuelan en las tuyas.
Me asombra cuánto me llamas sin saber,
cuánto te quiero desde mi esquina,
cuánto te espero sin desesperar.
Todo porque me gustas.
viernes, noviembre 07, 2008
Sobre mi verborrea
Yo me conformo con escribir, con lanzar mi verborrea al viento, con hallar la manera de sacar esto de dentro. Para que no me queme ni pudra.
Me sacudo esos fantasmas que me agarran la mente de noche, los convierto en palabras y los dejo en el ciberespacio para que desaparezcan.
Así no aburro a nadie. Nadie tiene porque leerme. No es como dar la lata a mis amigos, o sea, igual lo hago, pero imagínense cómo sería si no escribiera…¡¡¡pobrecitos!!!
Tantas sensaciones que sacuden mis huesos, que revientan mi carne, haciéndome sentir que podría desvanecerme en combustión espontánea. Tengo miedo de ahogarme en esto.
Y el ciberespacio me da una ventana para arrojar esto que llevo dentro. Funciona mejor que mi diario…¡¡¡mi letra es espantosa!!!
Y tengo fe en que algo de lo que me pasa por la mente, algo de lo que dejo en estas letras, le sirva a alguien…para aprender de mis errores, para cagarse de la risa, para, quizás, saber que no está solo(a).
Me conformo con mi esperanza. Y si a eso le agregas unas palabras, pues, la diosa vida me favorece.
martes, noviembre 04, 2008
Amor imposible
Se columpiaba en el chirriante juego de la plaza. Solo él y el infartante sol. Desde un extremo al otro del bamboleo, se le aparecían imágenes de sueños, de otros vuelos.
Soñaba a un hombre, bello, lleno de enigmas y fugas. Uno que quería tener siempre consigo. Uno que quería que le meciera, como ese columpio ahora. Y sentía el sol en la cara, y también le recordaba esa mirada que le llenaba de anhelos y le hacia arder la piel.
Nada más verlo y su corazón se sacudía en extraños espasmos. No era solo la antigua y trillada calentura. Había en el algo que le llamaba a acercarse, a querer estar, a sentir, a compartirse. ¿Serían sus palabras?, ¿o esa sonrisa malévola?, ¿o la exultante alegría que derrochaba con todos?...pero era tan distinto, se le había quedado prendado entre la piel y los huesos, entre el pecho y el alma.
Y no tenía cómo sacarlo.
Así que ahora se columpiaba soñándolo, bañado por la tenue luz que se colaba por la ventana, medio desnudo, y en un profundo sueño. Se imaginaba contemplando a este exquisito ángel, guardando su sueño, espantando los temores. Siendo su refugio y su coraza. Soñaba su lento despertar, su suave sonrisa, su infinita pasión matutina, arrullándolo y trayéndole infinitos placeres.
Pero una ráfaga de viento, borraba estos sueños, y le imponía una imagen menos afortunada: una noche, unos hombres, cualquiera, daba lo mismo. El triste abandono en el desear, en el instinto. Dejándose hacer, tomando su parte del placer. Olvidando después. Una imagen repetida demasiadas veces.
Y era eso todo lo que quedaba. Nada más latía adentro suyo. Solo sueños de tarde en la plaza.
Luego, volver a la pieza. Acomodar sus ropas. Bañarse y ponerse bello. Caminar hasta el paradero y tomar alguna micro a la calles que se comienzan a encumbrar en la cordillera. Y caminar las calles, columpiarse de una esquina a otra, llamándole. Y esperar que alguien se acerque, pensando que quizás esta noche venga otra vez él.
No puedo renunciar...
Puedo renunciar...
sábado, noviembre 01, 2008
Cuento
La caperucita se levantó en silencio de la cama. Un nuevo amanecer bañaba el cuerpo del lobo. No quiso hacer ruido, temiendo romper el hechizo de la noche. Tomó su canasta, y se calzó sus zapatos, se acercó y besó suavemente al lobo.
Dio media vuelta, y se alejó. Ahora sin su capa, esa la había dejado cubriéndolo, como su única protección. Su ferocidad se la llevaba ella. Fue el tributo necesario para pasar la noche juntos.
Y todo por salirse del camino.
